lunes, 4 de septiembre de 2023

¿Buscando los huesos de mi abuelo, después de 87 años en una fosa común?

 

Mi abuelo Isidro nació en Sena de Luna (León) y fue asesinado en Hinojos (tapias del cementerio) el 4 de septiembre del 1936 en aplicación de Bando de Guerra. Tragedia que ha condicionado nuestra familia. 

 La derecha de este país sigue sin comprender la importancia que tendría un Pacto de Estado por la Memoria, sin paliativos, ni estupideces, sin subterfugios, ni ambigüedades o calificativos que buscan dilatar, enmascarar y difuminar el objetivo real e implícito de los Movimientos Memorialistas (me refiero a la “concordia”, defendida como el mantra de la solución por los gobiernos de derecha).

 Detecto miedos a los relatos de culpabilidad; miedos a que el movimiento pueda poner nombres a los asesinos; miedos a verse reflejados en el espejo de la Historia;  miedos a enfrentarse a un relato personal y trágico de miles de personas asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo; miedos al aprendizaje que podamos compartir con las fosas abiertas y miedos a no ser comprendidos ni perdonados por la Historia.

 No somos ingenuos, y después de más de 20 años en la lucha por la Memoria, comprendemos que estas historias están llena de indecisiones políticas, falta de interés por muchos gobiernos, prepotencia de muchos dirigentes que piensan que los “miedos” no existen y que, en el mercado político, esta actitud es rentable y para algunos conveniente. La demagogia empleada en estos temas ha sido tremenda y delictiva.  


Mi visita en 2021 al lugar de nacimiento de mi abuelo

   Mi abuelo Isidro Fernández Cordero, nació en Sena de Luna (León),  sigue en una fosa común, después de 87 años, en el cementerio de Hinojos (Huelva), del que hemos obtenido un apoyo y una compresión escasa. Los familiares y las asociaciones lo hemos intentado, con escritos al ayuntamiento de Hinojos, denuncias al Defensor del Pueblo Andaluz, al Comisionado para la Memoria de Andalucía, al Tribunal de Derechos Humanos y al Tribunal Argentino que ha resuelto algunos temas de Memoria, no el de mi abuelo. Todos con escasa o nula respuesta.

 Después de varios años de reclamaciones y escritos, el ayuntamiento de Hinojos, a través de un Proyecto subvencionado por el Ministerio de Presidencia y la Dirección General de Memoria del Ministerio de Presidencia, iniciamos unos trabajos de exhumación desafortunada y sin resultados. Información obtenida posteriormente, el ayuntamiento era consciente que la exhumación fracasaría, debido a otras afirmaciones disponibles: los primeros ayuntamientos democráticos hicieron obras de ampliación de cementerios y la fosa se violó y se “exhumó”, tirando los restos que pudieron extraer a un osario.

 Este trabajo se hizo sin ningún tipo de sensibilidad, ni respeto a las víctimas ni a sus familiares, y lo más grave, sin respeto a la Ley, ni a la dignidad de estas personas. Cuando por parte de alguna institución, persona, asociación o grupo, se encuentra una fosa común de la guerra civil, éstas, están obligado a ponerlo en conocimiento de la autoridad judicial competente.

 Estas personas, más de catorce hombres y una mujer, fueron brutalmente asesinados en aplicación del Bando de Guerra, sin ningún tipo de juicio, y fueron incinerados de forma cruel en una fosa común.

-No queremos abrir este tema en Hinojos, aquí, afortunadamente, no mataron a nadie de la localidad y es un tema delicado- esto me lo decía un alcalde de la localidad en su tiempo.

Esta actitud ha sido frecuente en muchos ayuntamientos democráticos, que hicieron memoria en los primeros años de la democracia, pero no quedó reflejado, de forma adecuada, los pasos dados y las fosas abiertas. Algunos hicieron un trabajo muy interesante que ha quedado en el anonimato. ¡Una pena!

 Mi abuelo, consta como desaparecido, no está inscrita su muerte en el Registro Civil, ¿se puede hacer mayor desprecio a su Memoria y a su familia?  Mi abuela y sus cinco hijas (cuatro hijas y un hijo) han muerto con la pena de no recuperar sus restos, y ni siquiera entraron, parte de la familia, en el cementerio donde pensamos que está enterrado en una fosa común: Cementerio de Hinojos. 

Mi tía María (que tenía doce años) y mi madre (que tenía nueve años) visitaron el cementerio, ya de mayor, con sus 75 años cumplidos. Dejamos el coche en la entrada del cementerio y recorrimos la plaza pública que lleva al cementerio. Ellas, con lágrimas en los ojos, iban calladas, expectantes, nerviosas. Tengo una foto de la entrada en el cementerio, vestidas de negro, desde la espalda y con las puertas del cementerio de fondo, que conmueve solo verla. 

Aún la luz oblicua del atardecer, producía sombras alargadas con diferentes grados de oscuridad, que resaltaban la visión de las tumbas, cruces y los posibles lugares donde podía estar la fosa. Era una luz que dibujaba y preconizaba ese momento especial.

La tarde se transformaba en una bóveda oscura e intensa. Paseamos por el cementerio, me llamó la atención que mi madre, me dijo: -el sepulturero antiguo, antes de morir, nos dijo que la fosa estaba en la parte derecha del cementerio. Me sorprendió, antes no me había dicho nada. Los ojos rojos, las lágrimas resbalaban por sus mejillas que se secaba con un pañuelo de mano que siempre llevaba en la manga de su rebeca negra. Expectante y calladas, comprobaron y sintieron la presencia y el calor de mi abuelo.

 Ya de regreso, me contaron sus vivencias con su padre: nos metía en los serones de esparto a las dos, éramos pequeñas, y nos paseaba por el Rocío: calle Sanlúcar, el Acebuchal y por detrás, llegábamos a la Boca del Lobo, y cuando atardecía, volvíamos a la choza. Mi abuela, nos reñía a los tres -decía mi tía María.

Vista de Sena de Luna
 Tarde intensa, pero cuando llegamos a la aldea de vuelta, las noté contentas, habían logrado superar el momento de encuentro con la fosa posible de su padre.  Mi madre, concluyó: - aunque yo muera, me gustaría que algunos huesos de tu abuelo, descansaran  en el cementerio de Almonte, junto con tu abuela María. 

 ¿Buscahuesos? Hay una expresión más agresiva, pendenciera, provocadora y de mayor desprecio a las familias que buscamos a nuestros seres queridos. Esto denota un desconocimiento total de la Historia de España, un analfabetismo militante y una falta de rigor y sensibilidad solo entendible en la derecha española, que nunca ha reconocido el Genocidio  sufrido en España como consecuencia de la Guerra Civil y el franquismo.

 Los nietos y nietas, tenemos que seguir defendiendo y reivindicando el “deber de la Memoria” (Reyes Mate), la exigencia a la dignificación de los enterramientos, la exhumación de las fosas, conocer la verdadera Historia de la represión y que todo se haga con respeto, dignidad y verdad. No nos oponemos a que ellos, dignifiquen y reivindiquen su memoria, pero esa no es la nuestra. Hay que tener en cuenta, que casi todos ya fueron enterrados y dignificados por el franquismo.

 

 Como mi abuelo, fueron asesinados en Huelva 6.090 personas, muchas de las cuales permanecen en 119 fosas comunes, y que en Andalucía hay más de 600 fosas y miles de personas “tiradas” en cunetas y fosas comunes sin identificación ni respeto. Durante más de 87 años, a nadie había inquietado esta tremenda tragedia, salvo a sus familiares. La derecha española ha intentado que mi “abuelo” cayera en el olvido. Que trascurriera el tiempo con objetivo de borrar nuestros recuerdos. Ante tal injusticia, la tercera generación, nos sentimos en la obligación moral, social y política, de pedir a nuestras instituciones, ya democráticas: Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

 A pesar del “chubasquero”, me indignan las palabras de los nuevos diputados de la extrema derecha, utilizando el Parlamento, y demostrando un gran desconocimiento de la realidad de nuestra memoria. Una realidad social que emerge de la desmemoria y del olvido. Ayudaría más a “su” España actual la recuperación de la memoria y el reencuentro de las generaciones, que el enfrentamiento y rechazo iletrado de los sentimientos.

 

Este paisaje tan diferente al Rocío: Sena de Luna

Si después de más de ochenta y siete años, no hemos sido capaces de recomponer un país destrozado por el olvido, aunque algo hemos avanzado. Ahora, la extremaderecha se está apoderando de las instituciones, de la mano del partido popular, recordando otros tiempos, con discursos llenos de odio. 

Cuando en 2006 presentamos la denuncia por crímenes de lesa humanidad y genocidio en la Audiencia Nacional, confiábamos, seguramente de forma ingenua, que casi cuarenta años de democracia habrían producido un efecto más positivo en determinados poderes del Estado. Hoy comprobamos con tristeza que esto no ha sido así. De nuevo las fuerzas fascistas y reaccionarias de este país, quieren seguir humillando a los miles de desaparecidos y fusilados que aún permanecen en las cunetas o en fosas comunes. Esto es intolerable.

 

Este libro lo encontré en Sena de Luna

Seguramente los “buscadores de huesos” no hemos sido capaces de penetrar en una sociedad sorda al pasado y demasiado preocupada por un presente líquido que no nos deja reflexionar y entender el contexto de lo que pasa y qué nos pasa. La cohesión de nosotros mismos es más dependiente de la capacidad de mostrar nuestros objetivos “legítimos” y exigir una visión no manipulada de la reinterpretación de la Historia. 

 Mientras nuestros abuelos sigan en fosas comunes o cunetas no habrá sosiego ni reencuentro, y la Historia será de algunos, pero no será nuestra Historia. Buscamos la verdad porque en ella está la conciliación, mientras no demos estos pasos no habrá "concordia", aunque alguien plantee cambiar la memoria por un sutil consenso sobre nuevas palabras vacías que nos llevan a un olvido consciente, por ello, vamos a exigir una auténtica Justicia sin subterfugios ni recovecos, ni engaños.

 Con el poder del voto y la transformación, la sociedad tiene que exigir a la Política respeto con el dolor de las víctimas, no podemos permanecer impávidos a una degeneración democrática de los sentimientos, en un diálogo inoperante que nos traslada al pasado a través de una figura retórica inculta y malintencionada.  La Memoria, el “deber de la memoria”, son elementos vitales y necesarios para la reconstrucción de familias destrozadas por el fascismo, que ha inundado, hasta la putrefacción, nuestras vidas y nuestro pasado.

 

Casa del Ayuntamiento de Sena de Luna. donde encontré la partida de nacimiento de mi abuelo 

 La vivencia y recuperación de nuestro pasado, es parte de nuestro futuro: como víctimas y como país. No podemos seguir inconmovibles al desprecio y esperar que el despropósito de la incultura y el uso agresivo del lenguaje busquen enterrar a las víctimas de nuevo, después de más de ochenta y siete años. Todo el trabajo de los familiares, las asociaciones y los sectores progresistas del país han luchado para que se reconozca la verdad sobre los crímenes franquistas y el genocidio sufrido por las víctimas.  No nos pueden intimidar de nuevo los que hacían las “sacas” con sus manipulaciones y una derecha lastrada por su pasado, que no reacciona.

 Necesitamos seguir adelante con aquellos ciudadanos/as que se escandalizan con la tragedia, el asesinato e ignominia. Las víctimas quieren reivindicar su pasado, construir un país más democrático y sin revanchas absurdas, ni insultos. Eso sí, seguiremos luchando por los “nuestros”, por su identidad, su Memoria y su reconocimiento.   

 Rafael López Fernández. Nieto de fusilado por el franquismo

Sevilla, 4 septiembre 2023

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