lunes, 5 de enero de 2026

UNA TARDE EN EL ROCÍO

 


                Foto de mi abuela María CON amigas y familia en El Rocío. 

Esta foto expresa un dolor que trasciende al tiempo, un sentimiento unido y solidario, y expresa la emoción contenida por las ausencias. Aunque la memoria se aplaque, el calor del encuentro y el abrazo, confluyen y expresa un deseo, una solidaridad, que fortalece los íntimos lazos entre ellas.

La fotografía, en blanco y negro, de un grupo intergeneracional de mujeres, acompañadas por algunos niños, reunidas en un espacio interior doméstico. La disposición es frontal, estática y solemne. Todas miran al fotógrafo, excepto una que mira al niño que está en el centro de la imagen (Mi primo Salvador). Predominan los vestidos oscuros, los delantales, los rostros serios y la ausencia de gestualidad festiva, lo que remite a un tiempo de cotidianidad austera, al final de la década de los 60 del siglo XX.

Es un espacio funcional, con ventana grande donde la luz entre detrás resaltando las siluetas y las figuras que componen la escena. Una imagen previa a la transformación del Rocío, cuando la aldea funcionaba como un espacio de vida y subsistencia. Una imagen de grupo, que da soporte a la memoria colectiva, diluyendo la identidad personal.  No hay nostalgia, sino una estructura social encarnada, con una aldea como lugar habitado y no representado.   

Este grupo de mujeres, sin ninguna figura masculina adulta, reproducen un eje social y cultural que vertebra la transmisión de una memoria doméstica, valores, saberes y relatos de una historia no monumental ni folclórica.  Son las mujeres las que sostuvieron y sostienen la vida cotidiana de la aldea, pero quedaron excluidas del discurso patrimonial dominante, controlado por el ayuntamiento, la iglesia y las hermandades filiales. La fotografía muestra un lugar vivido, en el sentido de Marc Augé: cargado de relaciones, afectos y repetición cotidiana, que contrasta con lo que El Rocío se ha convertido en la actualidad: un espacio económico, turístico y ritualizado. Leída en la actualidad, la fotografía se convierte en un acto de resistencia de la memoria.

Esta imagen funciona como postmemoria: quienes no vivieron ese tiempo acceden a él a través de imágenes heredadas que activan emociones, relatos familiares y sentimiento de pertenencia. Es una vuelta al pasado de la aldea a través de imágenes como umbral temporal, donde pasado, presente y ausencia conviven. La presencia de los niños, sobre todo mi primo Salvador, en primer plano, produce tensión temporal, donde el futuro aparece en el soporte de un pasado que ya no existe.

En lo más implícito de la fotografía: mi abuela, Mariquita la Chíchara, se reúne con sus amigas y parte de su familia, en una tarde cualquiera en El Rocío. No muestra ningún protagonismo. Entre todas, contemplan la vida y superan la pérdida, cada una la suya, a pesar de que sus corazones, rotos para siempre, no pueda componerse en su integridad. Una miranda limpia y clara soporta chapetas doradas y visibles. Protegida por sus hijas y el destino, encierra la pena, que comparte, por el asesinato de mi abuelo Isidro.

Sorprende la presencia de Eloína, mujer asturiana, viuda también, de un asesinado por el franquismo, amigo de mi abuelo Isidro que se conocían de la zona leonesa de Sena de Luna, cerca de Asturias. Nos preguntamos: ¿Qué hace Eloína en El Rocío, tomando un café en la choza de mi abuela María? Esta pregunta, hasta hoy, no ha tenido ninguna respuesta.

Este acto significa un alto grado de amistad, unidad y comprensión en tiempos muy difíciles para sus destinos. Juan Antonio Valverde, (investigador e historiador asturiano) descubre esta relación en las redes sociales cuando subí esta foto al blog del nieto de Isidro. De ese hecho, descubrimos el lugar de nacimiento de mi abuelo, hasta entonces desconocido para toda la familia: Sena de Luna (León). Casualidades de la memoria.

Mujeres diversas que han pasado desapercibida para la historia de la aldea, donde sus vidas y recuerdos han quedado encerrados en el seno de la familia, o en las imágenes del pasado de una fotografía.  En la foto el pasado y el presente se dan la mano, donde ya se vislumbra un futuro incierto, que se abre camino en los momentos difíciles de los que parten.  

El encuentro

El alma busca su destino

en montañas leonesas,

donde la tierra se funde con el cielo.

¡Escapémonos juntos!

Que no atrapen tu corazón,

ni dejes tu vida entre las flores.

Ilusos son tus labios

cuando expresan:

mi fuerza está en tus ojos,

los que vi, en ese instante

donde la muerte me habita.

En ese Mar azul,

donde vivimos eternamente.

 Rafael López Fernández, El Rocío, enero 2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por entrar en este blog de Recuperación de la Memoria. Entre todos avanzaremos en la democracia. Tenemos que abrir las fosas comunes y recuperar sus nombres.

UNA TARDE EN EL ROCÍO

                      Foto de mi abuela María CON amigas y familia en El Rocío.  E sta foto expresa un dolor que trasciende al tiempo, un s...