lunes, 8 de abril de 2019

Respuesta a la editorial del Huelva Información y Diario de Sevilla




Soy nieto de Isidro Fernández Cordero, fusilado el 4 de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de Hinojos, con catorce personas más, todos permanecen en una fosa común en el mismo cementerio.  No suelo escribir a los medios de comunicación, ya conocemos el tratamiento que dan algunos medios a los temas de memoria Histórica; pero cuando he leído su Editorial de hoy: “A vueltas con la memoria Histórica en Andalucía”, no he podido frenar el impulso de ponerme en contacto con vosotros, para que conozcáis mejor los Objetivos que las familias y las víctimas tenemos sobre fosas comunes y desaparecidos sin ningún tipo de dignificación, después de todo el tiempo transcurrido.


La parcialidad, que, según su Editorial, vivimos los nietos, es un intento sutil -aunque después hablan de acuerdos políticos- de desprestigiar el origen de la Memoria Histórica y sus objetivos y avances. Hemos sido los nietos y nietas los que venimos reivindicando Verdad, Justicia y Reparación sobre esa parte de la Historia de España bastante manipulada y olvidada. Creo que saben que las guerras civiles son difíciles de olvidar y superar: “la nuestra aún sangra”, y más, si tenemos en cuenta que la Transición no se ocupó de los miles de desaparecidos por la Guerra y el franquismo que permanecían desaparecidos en fosas comunes o en cunetas. 


No podemos pasar por encima de la dignidad de las víctimas y sus familias. Pedimos que se cumplan las leyes de Memoria, que se exhumen las fosas y se dignifiquen los enterramientos, además, de la búsqueda de la Verdad sin manipulaciones. A los medios, solicitamos un tratamiento de la Memoria sin ideologizar o manipular la información, más neutralidad.

No queremos “dar una versión partidaria de la Guerra Civil”, como dicen ustedes en la Editorial, pero si exigimos, que la Historia que se cuente y enseñe sea la Verdad de nuestra Historia reciente sin manipulaciones y sin inventos. No sé si la futura “ley de Concordia” llegará a buen puerto, pero en el artículo 2 y como fundamento de la ley de Memoria Andaluza, ya se recoge “los valores democráticos de concordia…” ¿Qué pretenden? Este tema es un problema de Estado, en el que no debemos posicionarnos de forma equidistante: hay mucho sufrimiento en las familias y mucho dolor en el olvido y en el desprecio de algunos.


Además, hoy en su periódico, el diputado de Vox, D. Rodrigo Alonso dice: “Son leyes que favorecen a unos individuos por encima de otros. Sólo se busca a los de un bando”.  Este señor, me temo, que no se ha leído la Ley de Memoria Andaluza, ni conoce la Orden de 1 de mayo de 1940 sobre exhumaciones e inhumaciones de cadáveres asesinados por los rojos, donde el gobierno de Franco dispuso todas las medidas necesarias para que las víctimas de las hordas marxistas pudieran ser exhumados e inhumados en cementerios y dignificados: prácticamente todas estas víctimas fueron dignificadas y sus familias reparadas por el régimen. 

Para qué queremos más leyes de Concordia, si ya tenemos la Ley de Memoria Andaluza que salió del Parlamento sin ningún voto en contra. Hay que trabajar por la Memoria, exhumar las fosas comunes, dignificar los enterramientos y sobre todo construir un Relato de la Memoria desde la Victima, sin que nadie se ofenda, así conseguiremos reforzar la democracia y al país.
Rafael López Fernández. 

viernes, 29 de marzo de 2019

¿BUSCADORES DE HUESOS?




Dignificación de la fosa de Cazalla de la Sierra: 109 cuerpos exhumados

Mi abuelo Isidro Fernández sigue en una fosa común, como tantas personas en Andalucía, en Hinojos (Huelva), consta como desaparecido y no está inscrita su muerte en ningún registro civil, ¿hay mayor desprecio a su Memoria? Mi abuela y sus cinco hijas (cuatro hijas y un hijo) han muerto con la pena de no recuperar sus restos. De hecho, mi tía María (tenía doce años) y mi madre (9 años) no visitaron su fosa en el cementerio de Hinojos hasta que no tenían más de 75 años cada una. Fue una tarde intensa de primavera hace ya unos años. Mi familia espera aún que el Estado responda a la inquietud eterna de tantas familias que tienen a sus seres queridos en una fosa común o en alguna cuneta.  

 ¿Buscahuesos? Hay una expresión más agresiva, pendenciera, provocadora y de mayor desprecio a las familias que buscamos a nuestros seres queridos. Esto denota un desconocimiento total de la Historia de España, un analfabetismo militante y una falta de rigor y sensibilidad solo entendible en la derecha española, que nunca ha reconocido el Genocidio sufrido en España como consecuencia de la Guerra Civil y el franquismo.

Los nietos y nietas, tenemos que seguir defendiendo y reivindicando el “deber de la Memoria” (Reyes Mate), la exigencia a la dignificación de los enterramientos, la exhumación de las fosas y que la verdadera Historia de la represión se haga con respeto, dignidad y verdad. No nos oponemos a que ellos, dignifiquen y reivindiquen su memoria, pero esa no es la nuestra. Hay que tener en cuenta, que casi todos ya fueron enterrados y dignificados por el franquismo.


 Como mi abuelo, fueron asesinados en Huelva 6.090 personas, muchas de las cuales permanecen en 119 fosas comunes, y que en Andalucía hay más de 600 fosas y miles de personas “tiradas” en cunetas y fosas comunes sin identificación. Durante más de 80 años, a nadie había inquietado esta tremenda tragedia, salvo a sus familiares. La derecha española ha intentado que mi “abuelo” cayera en el olvido. Que trascurriera el tiempo con objetivo de borrar nuestros recuerdos. Ante tal injusticia, la tercera generación, nos sentimos en la obligación moral, social y política, de pedir a nuestras instituciones, ya democráticas: Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

A pesar del “chubasquero”, me indignan las palabras de los nuevos diputados de la extrema derecha, utilizando el Parlamento, y demostrando un gran desconocimiento de la realidad de nuestra memoria. Una realidad social que emerge de la desmemoria y del olvido. Ayudaría más a “su” España actual la recuperación de la memoria y el reencuentro de las generaciones, que el enfrentamiento y rechazo iletrado de los sentimientos.

Si después de más de ochenta años, no hemos sido capaces de recomponer un país destrozado por el olvido, no podemos esperar que esta regresión y sus monsergas ideológicas no pretendan acabar con la memoria. La pretendida humillación de las víctimas del franquismo quiere impedir la existencia de mi abuelo y las múltiples injusticias que recayeron sobre nuestra familia, y tantas familias.

Zuela de unas botas fosa de Encinasola
El uso de palabras “gruesas” para influir en la agenda setting de los medios y en la discusión de las tertulias del país, es un intento inútil de manejar un interés espurio y de aparecer como los grandes defensores de una España inútil y desmemoriada. Este acto refleja tal trascendencia que los colectivos memorialistas no podemos quedar impasibles: el daño permanente a la memoria es muy irrecuperable y necesita estar vigilante.

Cuando en 2006 presentamos la denuncia por crímenes de lesa humanidad y genocidio en la Audiencia Nacional, confiábamos, seguramente de forma ingenua, que treinta años de democracia habrían producido un efecto más positivo en determinados poderes del Estado. Hoy comprobamos con tristeza que esto no ha sido así. De nuevo las fuerzas fascistas y reaccionarias de este país, quieren seguir humillando a los miles de desaparecidos y fusilados que aún permanecen en las cunetas o en fosas comunes. Esto sí que es algo intolerable.

Seguramente los “buscadores de huesos” no hemos sido capaz de penetrar en una sociedad sorda al pasado y demasiado preocupada por un presente líquido que no nos deja reflexionar y entender el contexto de lo que pasa. La cohesión de nosotros mismos es más dependiente de la capacidad de mostrar nuestros objetivos “legítimos”, que una visión manipulada de reabrir nada y menos, de reinterpretar la Historia, pero queremos una Historia de la Verdad.

Mientras nuestros abuelos sigan en fosas comunes o cunetas no habrá sosiego ni reencuentro, y la Historia será de algunos, pero no será nuestra Historia. Buscamos la verdad porque en ella está la conciliación, mientras no demos estos pasos no habrá concordia, aunque alguien plantee cambiar la memoria por un sutil consenso sobre nuevas palabras vacías que nos llevan a un olvido consciente, por ello, vamos a exigir una auténtica Justicia sin subterfugios ni recovecos.

Con el poder del voto y la transformación, la sociedad tiene que exigir a la Política respeto con el dolor de las víctimas, no podemos permanecer impávidos a una degeneración democrática de los sentimientos, con un diálogo inoperante que nos traslada al pasado a través de una figura retórica inculta y malintencionada.  La Memoria, el “deber de la memoria”, son elementos y vitales necesarios para la reconstrucción de familias destrozadas por el fascismo, que ha inundado, hasta la putrefacción, nuestras vidas y nuestro pasado.

 La vivencia y recuperación de nuestro pasado, es parte de nuestro futuro: como víctimas y como país. No podemos seguir inconmovibles al desprecio y esperar que el despropósito de la incultura y el uso agresivo del lenguaje busquen enterrar a las víctimas de nuevo, después de más de ochenta años. Todo el trabajo de los familiares, las asociaciones y los sectores progresistas del país han luchado para que se reconozca la verdad sobre los crímenes franquistas y el genocidio sufrido por las víctimas.  No nos pueden intimidar de nuevo los que hacían las “sacas” con sus manipulaciones y una derecha lastrada por su pasado.

Necesitamos seguir adelante con aquellos ciudadanos/as que se escandalizan con la tragedia, el asesinato e ignominia. Las víctimas quieren reivindicar su pasado, construir un país más democrático y sin revanchas absurdas, ni insultos. Eso sí, seguiremos luchando por los “nuestros”, por su identidad, su Memoria y su reconocimiento.   

Rafael López Fernández
Nieto de fusilado por el franquismo
Sevilla, 26 marzo 2019

martes, 4 de septiembre de 2018

TODAVÍA EN LA FOSA



                               Ahora que el Gobierno de España está liado con la exhumación de Franco y que estamos viviendo una exaltación intensa y demagógica del franquismo ideológico, mucha gente, y la derecha política, están presionando por múltiples vías para que todo quede como el franquismo lo dejó: con un orden establecido e impuesto; con las cunetas y los cementerios llenos de fosas; con los silencios de la dictadura y con las víctimas olvidadas por la Historia.

                           Tú aún estás en una fosa común en el cementerio de Hinojos, sin ruido y sin tomar conciencia: la política y la ciudadanía, de la importancia de la dignificación y exhumación de las fosas para tus familiares, después de más de 82 años.  

                     Aunque avanzamos algo, tenemos la decisión de la Consejería que lleva los temas de Memoria Histórica y el propio Ayuntamiento de Hinojos, de poner en marcha un proyecto para la delimitación y cata de tú fosa. Espero que no haya mucha resistencia, dudas, inconveniencias o problemas para poder exumaros y enterraros en el cementerio de Almonte en un monolito que ya el ayuntamiento tiene preparado desde hace años. 

                       Sabes que para tus hijas, María y Luz, era algo vital y necesario: -que los huesos de tu abuelo reposen en el cementerio de Almonte, junto a los suyos, me recordaban continuamnete.  Ellas que no te visitaron en la fosa común hasta que no pasaron más de 70 años de tu fusilamiento, por desconocimiento de dónde estabas,  por miedo, dolor y desconsuelo. Buscar tu fosa, era como abrir en canal el recuerdo de tu muerte, era revivir un dolor intenso e insoportable que no obtenían sosiego, por más que le aconsejaban que: -eso ya pasó, tenéis que aprender a vivir con esa pena, le decía Ana, su prima, que desde el primer momento apoyó al nuevo régimen.

                      Debes estar tranquilo: hasta su muerte permaneciste en sus corazones y sus pensamientos. Toda la vida, tus hijas, estuvieron suspirando por tu muerte. Es algo que la familia, o mejor, parte de la familia, lo ha vivido como una tremenda tragedia colectiva. Además, vamos a buscar y a exhumar tu fosa, ya llevo en esa tarea más de 15 años.

                Hay gente que tú conociste bien, que piensan que dejemos la Historia y que dejemos de mover y remover a los muertos y a los huesos del abuelo. Esos, como sabes, tienen a sus muertos en cementerios y con flores frescas en las tumbas. Son ¨las derechas¨. Así los calificaba abuela María. A mi me parecía un poco exagerada, cuando la oía de niño, pero hoy pienso que estaba muy acertada. Tu la conocías: era una mujer de ¨arma tomá¨.  

                      Mariquita, la Chichara, murió con la pena de no saber nada de ti, de no conocer ni siquiera donde estabas enterrado, aunque conocía que tus restos fueron enterrados en una fosa común en Hinojos, con otras víctimas. El franquismo fue tan demoledor, que no pudo buscar, aunque sí contar tu muerte y transmitirla.

          En este blog tuyo, quiero dedicarte estos poemas de Gaherte, para que sepas que tu memoria está presente en nuestra familia, que no te hemos olvidado y que permanecerás con nosotros para siempre.


MIEDO

Cuando vinieron
No tuve miedo por mí
No escuché a los que susurraron
                                      ¡Escapa!
No atendí el temor de los lloros
                                      ¡Padre!
No miré a la que imploró sin esperanza
                                      ¡Escóndete!
Pero lo confieso: 
Sí tuve miedo a la vida con miedo



¡QUE ILUSO!

Creía que podría amedrentarme,
                              Con su miedo
Pero fue él quien se asustó
                                       ¡Yo no temo!
Creía que podría silenciarme
                                       Con sus gritos
Pero fue él quien enmudeció
                                       ¡Yo hablo!

Creía que podría  encarcelarme
                                      Con sus barrotes
Pero fue él quien estuvo preso
                                      ¡Yo soy libre!

Creía que podría matarme
                                     Con su escopeta
Pero fue él quien murió
                                     ¡Yo estoy vivo!

Creía que podría sepultarme
                                   Con la zanja
Pero fue él quien se enterró

¡Yo aquí estoy!
Soy Isidro 
Fernandez por mi padre 
Cordero por mi madre
Y Vargas por mi mujer
                                                                 (Gaherte, 2003)








sábado, 28 de abril de 2018

FOSA COMÚN EN EL CEMENTERIO DE HINOJOS: AUTORIZADA SU EXHUMACION




Después de 81 años, se autoriza actuar en la fosa común de Hinojos
Cementerio de Hinojos

“ España no es España, que es una inmensa fosa,

     que es un gran cementerio rojo y bombardeado:
los bárbaros lo quieren de este modo”
Recoged esta voz (Viento del Pueblo)
Miguel Hernández


Hace ya tiempo que no escribo en esta página, aunque de forma silenciosa sigo trabajando por la Recuperación de la Memoria. La exposición excesiva de algunos, disminuye la penetrabilidad social de nuestros objetivos. Es necesario implicar a las víctimas y no ceder el  espacio de reivindicación solo a los profesionales o historiadores. 

Cuando empezamos a trabajar por la Memoria, no podíamos imaginar los avances alcanzados y los hitos que hemos logrado y vivido: Ley de Memoria Andaluza; incorporación en la Agenda Política del Gobierno Andaluz los temas de la Memoria; realización de las exhumaciones desde el Gobierno andaluz de forma profesional con los familiares y asociaciones; actualización del Mapa de Fosas; resultados de las denuncias en Argentina; la posición de la ONU a través del Grupo de Desapariciones Forzada y su Relator y su presión al Gobierno español, la falta  de compromiso de la derecha dura y blanda con el tema de la Memoria, etc. 

Esta autorización aparece en el BOJA ( nº 61 de 28 de marzo de 2018 en la página 97) en el que se recoge diversas actuaciones en la provincia de Huelva, entre la que se encuentra: la fosa del cementerio de Hinojos, que es donde está mi abuelo Isidro y unas doce personas de Almonte. 

Dice el BOJA: 
Indagación-localización, delimitación, exhumación, estudio antropológico e identificación genética, si procediera, en las siguientes localidades:

En la provincia de Huelva: - Bonares. - Calañas. - El Perrunal-Calañas. - Higuera de la Sierra. - Hinojos. - San Juan del Puerto. - Trigueros.

Este momento es para los familiares un hito sin precedentes, si tenemos en cuenta que nuestra lucha, de más de 15 años, se ha visto recompensada por esta autorización, aún sin consecuencias. Hemos tenido que superar muchos obstáculos: el primero el propio Ayuntamiento de Hinojos, que hasta hace poco no ha entendido esta necesidad; el Defensor del Pueblo, que como una buena oficina burocrática no se implicó mucho en esto;  el Gobierno de la Nación que se jactaba de no poner ni un euro para la Memoria, eso lo decía el Presidente del Gobierno y su portavoz ofendiendo a las víctimas, etc.

 “mirando a la capilla, a la derecha, fueron enterrados; en el lugar donde daban sepultura a los asesinos, a las personas sin familias y más extrañas de aquella época”

Ahora nos enfrentamos a un momento delicado: encontrar la fosa en el cementerio después de la importante transformación sufrida. Llevamos tantos años esperando este momento, que la emoción no nos deja esperar un desencanto. Tenemos tantas ganas de ver sus restos y dignificar su fosa, que sería enorme la decepción de no encontrar la fosa, o que ya haya sido exhumada de forma irregular y sin el cariño que los muertos requieren y se manifiestan con la espera.
Paseo del cementerio de Hinojos
¿Somos espera, olvido o memoria? Hemos despreciado tanto nuestra Historia y nuestra Memoria, que tenemos la impresión que tiramos de forma continua lo que somos,  que despreciamos la vida y el esfuerzo de tanta gente que peleó y luchó por lo que somos. Mi abuelo, como tantos abuelos, fue un hombre bueno y comprometido que perdió su vida por ello. Hoy un país avanzado, aún no ha considerado necesario exhumar sus restos de la fosa y dignificar su enterramiento. No podemos llevar a estos extremos el odio y la desdicha. No podemos pasar tan rápido de una cosecha a otra cosecha, como dice Miguel Hernández. 


“ Esta España que, nunca satisfecha
de malograr la flor de la cizaña,
de una cosecha pasa a otra cosecha:
esta España”
Jornaleros (Viento del Pueblo)
Miguel Hernández

Nunca he visto su fosa, aunque intuimos donde se encuentra. Una tarde de agosto, de hace unos años, llevé a mi madre y a mi tía María al cementerio de Hinojos, nunca habían pisado aquel lugar. Mi madre tenía más de 80 años, recorrimos desde Almonte hasta el cementerio, todo el camino que hizo mi abuelo en aquel maldito camión, antes de su fusilamiento. No fue ningún ritual macabro ni angustioso, era una necesidad que ellas tenían antes de morir. Así me lo expresaron. 

Lentamente, llegamos a las puertas del cementerio de Hinojos, dejamos el coche casi al principio de la avenida y cojeando, ya mi madre estaba algo enferma, me dijo: Es la primera vez que piso este suelo y este cementerio. Cuando iba a Sevilla y pasaba cerca de Hinojos, siempre me daba un vuelco el corazón y se me saltaban las lágrimas. Yo no quería ni por Dios, pasar por aquí. Esto me recordaba continuamente mi desgracia y la pena que sentía era enorme: pensar que mi padre estaba en una fosa…

Fue una tarde intensa de emociones, de lágrimas y suspiros. Hoy, desde el paso del tiempo, ya han muerto las dos, me da alegría recordar ese momento. Al menos, se fueron a la tumba con la convicción de que seguiríamos luchando por su búsqueda y exhumación. En ello estamos…
No había escrito, ni contado, este momento y sentía la necesidad de expresarlo o superarlo. La transmisión del duelo se hace desde la admiración y el respeto por una figura y unas ideas. No sufro ningún duelo patológico, solo una necesidad de Recuperar sus restos y su Memoria, no es ningún ritual macabro, ni pedimos dinero, solo queremos que se dignifique su Memoria y que todos aprendamos de lo pasó. 


Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón.
 Carlos Piera, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez

Este país, España, no se encontrará con ella misma hasta que no dignifiquemos las fosas y aceptemos que todo esto fue un profundo Genocidio. Las fosas y las vidas tenemos que recuperarlas para poder seguir avanzando conjuntamente. Tenemos que hacer una reflexión como país y avanzar.

Rafael López Fernández
Huelva, 2018 


miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA SANGRE DERRAMADA, SEMILLA DE NUESTRA MEMORIA

En un momento difícil de la existencia de nuestra familia, cuando mi madre llega a sus últimas horas, quiero expresar mi gratitud y mi admiración, por todas aquellas mujeres que supieron defender y transmitir la Memoria de los nuestros. Ante el dolor de su existencia, necesitamos seguir trabajando por este país y por defender a los que fueron asesinados por defensa de sus ideas.  
Foto: Antonio Manuel Mateos
 El pasado  29 de julio a las 20.00 horas mantuvimos una reunión con el alcalde de Hinojos para tratar el tema de la fosa común de víctimas del golpe de Estado fascista de 1936, donde permanecen un número indeterminado de asesinados por los falangistas y el fascismo almonteño.  El número de víctimas de esta fosa está sin determinar. Según algunos investigadores e historiadores, podemos encontrar los cuerpos de 10 a 13 personas asesinadas en las tapias del cementerio de Hinojos, de las localidades de Almonte, Bollullos y Escacena. Aunque todos estos extremos no están confirmados.


Lo cierto, y según recoge el historiador Francisco Espinosa Maestre en su libro: Contra la República. Los “sucesos de Almonte” de 1932;  en Hinojos fusilaron de Almonte a:

1.    Antonio Rodríguez Soltero. “El niño de la casa del reloj” de 41 años, fusilado el 2 de septiembre de 1936 en Hinojos.
2.    Francisco Acevedo Salguero, concejal del ayuntamiento de Almonte durante cinco años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
3.    Juan Trigueros Cáceres, de 56 años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
4.    Martín Auden Peláez de 55 años, fusilado el 3 de septiembre de 1936.
5.    Francisca Cabrera Rodríguez, “Frasquita la Charamusca”, de 36 años, fusilada el 4 de septiembre de 1936.
6.    Isidro Fernández Cordero, de 41 años, fusilado el 4 de septiembre de 1936. Vivió en el Rocío.
7.    Manuel Domínguez Valladolid, de xx años, fusilado el 4 de septiembre de 1936. Vivió en el Rocío. Alcalde pedáneo de El Rocío.
8.    José Medina Martínez “José Pamuez” de 26 años, fusilado el 5 de septiembre de 1936.
9.    Alfonso Espina Cabrera, de 28 años, fusilado el 5 de septiembre de 1936.

         10. Manuel Ramos Peláez “Espiritista” de 48 años, fusilado en 5 de septiembre de                  1936

 Después de 78 años, y de más de 35 años de democracia en España, muchas fosas permanecen cerradas, con miles de víctimas y con la herida abierta de sus familiares. Sin compromisos claros por parte de los gobiernos y con un gobierno de la nación, que ha anulado todo el apoyo a la Memoria. La Memoria no es solo el recuerdo de la víctima, no es pasiva y compresiva; es por el contrario, una defensa activa de un comportamiento ante la Política y ante un modelo de vida, que defiende la dignidad de la víctima.


Foto: Antonio Manuel Mateos
Lo importante de la Memoria es la víctima. No queremos solo recordar y exhumar fosas como un acto macabro de dignificación, no pretendemos que nuestro trabajo y nuestra lucha sean contra nadie, aunque en todo este proceso, muchos se sentirán intimidados y perseguidos. Esa inestabilidad emocional que puede producir en algunos asesinos, o en sus familias, es solo una parte exigua del sufrimiento de la víctima y las suyas durante tantos años.

Los nuestros fueron fusilados/asesinados  por su pensamiento, por su ideología y por su defensa de los valores republicanos. Víctimas de una campaña del terror, de odio y miedo, sazonada con la estéril e inútil imagen del fantasma comunista/socialista/cenetista. Nuestra impotencia como país siempre ha estado sometida a la manipulación de los órganos que en algún momento controlan el poder.

Foto: Antonio Manuel Mateos





Todo este idealismo y toda la ideología de la defensa de la Memoria y la lucha, se ha ido perdiendo y se ha difuminando de los idearios de aquellos partidos que ellos  defendieron. El coste del poder. Acceder a los gobiernos implica soltar ideología y planteamiento teórico. No defiendo aquí esa postura, que tanto dolor ha traído a tantas familias españolas. Ver como hemos pasado de la inexistencia de la defensa de los nuestros por el pragmatismo,  ha producido una profunda conmoción política en las filas de la izquierda militante y no militante.

Algunos partidos,  se han autoconvencidos de  su discurso sobre la Memoria y la necesidad de olvido para avanzar, escudados en la  ficción del poder y el pragmatismo que potenciaría los restos de la democracia que nos han permitido. Cada vez somos más conscientes del engaño y el menosprecio de algunos, al fortalecimiento de una Democracia, que han utilizado para seguir ejerciendo un poder descompuesto y adulterado por  las raíces de las que parte.

Es la muerte de…. quien nos une. La muerte puede ser algo tan vivo, concreto y cierto como la existencia.
el miedo es el silencio de las calles y el polvo y la arena levantados por el viento.
Ana María Matute (Los soldados lloran de noche)    

Rafael López, en la tarde del 12 de noviembre, unos instantes antes del desenlace

jueves, 31 de julio de 2014

MEMORIA DE HUELVA: ENTREVISTA: 10 AÑOS DE MEMORIA


           Aunque esta entrevista es de Jesús Chacón realizada cuando cumplía 10 años de la Presidencia de AMHYJA, me ha parecido interesante publicarla y darle mayor difusión


Merinales: trabajo pendiente. 
RAFAEL LÓPEZ: “LOS AÑOS PREVIOS A LA EXPLOSIÓN DE LA MEMORIA BUSCÁBAMOS INFORMACIÓN DE FORMA CASI CLANDESTINA”


Como dice la cabecera de su propio blog, Rafael López Fernández es “El Nieto de Isidro”. La desaparición del abuelo Isidro Fernández Cordero ha marcado la vida de su familia desde aquel negro septiembre de 1936 en que fue fusilado en Hinojos. Lo mataron los asesinos que, en nombre de lo que llamaron el “Glorioso Movimiento Salvador” de España, campeaban a sus anchas por los pueblos que iban siendo ocupados por Franco. Creció con los recuerdos silenciados que le transmitió la familia sobre el abuelo, unos recuerdos que lleva “grabados a fuego con una lealtad orgullosa de nieto del fusilado”, como escribió el periodista Antonio Ramos Espejo sobre Carlos Cano (Carlos Cano, una vida de coplas), a quien los fascistas de Granada también le mataron al abuelo. Rafael López Fernández maduró con esta ausencia y se hizo médico, y no sólo ha mantenido la memoria familiar de su abuelo, también la ha encendido. Para que todo el mundo sepa qué ocurrió con Isidro y con todas las víctimas de la barbarie del franquismo. “El nieto de Isidro” es hoy, desde hace 10 años, presidente de la Asociación Memoria Histórica y Justicia-Andalucía (AMHyJA), una entidad pionera en el ámbito memorialista andaluz y una de las más activas en nuestro país.



Isidro Fernández Cordero, con su esposa e hijos, en la única foto suya que conserva la familia.
Fue fusilado poco después. Fuente: Rafael López Fernández

Está en la memoria histórica desde antes de que existiera la memoria histórica…

Sí, estoy en esto de la memoria desde antes del año 2000. De hecho, siendo concejal del Ayuntamiento de Almonte ya aprobamos una moción de recuerdo de las 110 víctimas del municipio. Se hizo un monolito en el cementerio con el nombre de los asesinados (fusilados), que aún está vacío. El objetivo de las víctimas era llevar los restos de los fusilados de Almonte que están en Bonares, La Palma, Hinojos, Bollullos, etc. Hicimos varios homenajes a las víctimas en los que el ayuntamiento regaló un ejemplar de La Guerra Civil en Huelva de Francisco Espinosa a las familias, y también varias jornadas locales de memoria. En una de ellas estuvo Alfonso Guerra. Fue un acto muy emotivo, de los primeros que hicimos en el cementerio.

En estos años previos a la gran explosión de la memoria buscábamos información de forma casi clandestina. Intentábamos que nos contaran y que nos dieran información, documentos, algo que nos pudiera vincular a su historia y darle sentido a la nuestra.

Desde pequeño estuve preguntando por abuelo Isidro. No había ni siquiera una foto en la choza de la calle Sanlúcar. La familia sólo tiene una foto de él, una foto familiar en la que aparece con mi abuela y sus cinco hijos. Fue hecha poco antes de su fusilamiento. Es la única foto que tenemos de él. Mis abuelos vivían en El Rocío, en el número 20 de la calle Sanlúcar [la calle más antigua de la aldea], en una choza de adobe y brozas de donde salió para ser fusilado.

¿Qué ocurrió con su abuelo Isidro?

Mi abuelo había nacido en un pueblo de León, sabía escribir y era un hombre de izquierda. Siempre habíamos pensado que era de Siena o de Pola de Siena, pero cuando he investigado en los registros civiles de estas localidades no aparece su nacimiento. Ésa era la información que me dio mi madre y también mi tía María. Organizaba el Partido Socialista en la aldea (aunque mi familia lo máximo que puede poner en pie, es que “era de las Izquierdas”, como me decía mi madre) y organizó varias manifestaciones de apoyo a la República en las que él salió con la bandera republicana. Imaginaos El Rocío en el 36. Recuerdo que mi madre y mi tía María me contaban que ellas iban en la cabecera de una manifestación con unas “batitas rojas” y la bandera republicana de apoyo a la República.


Rafael López Fernández, presidente de la AMHyJA.Foto:THG

Mi abuelo era presidente del Centro Republicano en El Rocío. La sede era una choza de mis abuelos en El Acebuchal. Esta choza se la quitaron después de su asesinato. Cuando pedí al Ministerio de Justicia su reconocimiento como desaparecido, incluí las propiedades que le quitaron. Me llamaron para decirme que ese aspecto de la denuncia no era posible contemplarlo. Solo fue una llamada de teléfono. Aunque sí tengo su reconocimiento como represaliado y desaparecido, firmado por un ministro socialista.

Fue denunciado a los falangistas de Almonte por el Guarda Mayor del coto de Doñana para que se lo llevaran. Mi abuelo cazaba en el Coto para dar de comer a su familia. Esto no lo soportaba el Guarda Mayor, porque nunca pudo “pillarlo”. En aquellos tiempos, la caza furtiva, recogida de huevos de gallaretas y otros productos propios de la zona era típico. Su caza o recogida para alimentar a la familia era esencial.

Mi abuelo fue fusilado el 4 de septiembre de 1936 después de pasar dos veces por interrogatorios de la Guardia Civil y los falangistas, que para él se quedaron, en el Ayuntamiento de Almonte. Previamente estuvo en la cárcel del municipio, que estaba en la calle Martín Villa esquina con la calle Alcantarilla, hoy la Casa del Agricultor. No hay mayor paradoja. De ahí hicieron varias sacas para el asesinato de muchos de los más de 100 almonteños y una almonteña fusilados. Unos iban en un camión de madrugada destino a Hinojos y otros a Bonares o Bollullos.

Mi abuelo tenia 41 años, trabajaba en el campo y tenía una piara de borregas, algunas vacas, varios caballos y un mulo. Se lo quitaron todo y fue subastado por los asesinos en Almonte. También le quitaron la choza de El Acebuchal.

La defensa del modelo democrático, la libertad, la democracia y la República le costó su vida. En aplicación del famoso Bando de Guerra fue encarcelado y paseado con otros compañeros a Hinojos, y en la tapia del cementerio fue asesinado. Allí sigue en una fosa común. A su familia, a su mujer, mi abuela, nada le contaron, nada le comunicaron. Cuando iba la mañana del 4 de septiembre por la calle Alcantarilla para la cárcel, su primo Salvador le dijo: “–María, no sigas, a Isidro lo sacaron anoche. Se lo llevaron a Hinojos y allí lo fusilaron”. Mi abuela cayó al suelo y esto fue causa de la perdida de su sexto hijo. Sigue en la fosa común.

¿En qué situación quedó la familia?

Muy mal. Quedó mi abuela, cuatro hijas (María, Luzdivina, Ángela y Salvadora) y un hijo (Isidro). En una choza, sin sustento ni apoyo económico ninguno. A partir de ese momento mi abuela tuvo que buscarse la vida: gallinas, hacía pan para la calle, algunos guarros que le regalaron su familia de Almonte y poco más. Quedaron al amparo de los vecinos y la familia.

La hija mayor tenía 11 años y el menor un año. Las dos hijas mayores tuvieron que irse a servir a las casas de los beneficiados por el Golpe. Mi madre se fue a servir Sevilla y mi tía con otros señores de la zona. La vida empezó de golpe a endurecer los días. Días de hambre, horror, lágrimas y muerte. Pasados unos años, a los tres menores los declararon huérfanos y le pagaban 2,5 pesetas al mes, cuando se lo pagaban. No reconocieron a las dos hijas mayores como huérfanas a pesar que tenían 11 y 9 años.

¿Había miedo a hablar?

Durante el franquismo ni mi abuela ni mi madre nos contaron nada. Aunque el dolor, las lágrimas y los suspiros eran frecuentes. Nunca nos dijeron nada. Mi abuela murió y se llevó a la tumba sus sentimientos y sus sufrimientos. No era una mujer feliz a pesar de cantar y bailar muy bien, a veces durante la romería.

Habían pasado pocos años del asesinato de mi abuelo, mi abuela construyó un horno de leña en el corral de la choza en la calle Sanlúcar y se dedicó a amasar pan “para la calle”. Con esto se buscaba la vida hasta que un grupo de fascistas capitaneados por una prima suya entraron por la marisma y le destrozaron el horno. Otra vez sometida a la ayuda de familiares y amigos. En esos tiempos, escasos.

Cuándo usted se afilia al partido socialista… ¿le aconsejan, por miedo, que no lo haga?

Milito desde hace tiempo en el partido socialista, que reflejaba el “lugar” por el que mi abuelo perdió la vida. El organizaba el partido en El Rocío. Yo también fui Secretario General de la Agrupación local del PSOE de El Rocío. Fue algo ideológico y sentimental. Era como un homenaje a mi abuelo y a su lucha.

Mi madre, mis tías, me decían: “–Niño tú no te metas en política, que te va a pasar como a tu abuelo Isidro. Era la primera información que empecé a tener de él. Yo estaba en la Universidad y militaba en partidos de izquierda. Fueron años apasionantes de lucha contra el franquismo y la dictadura. En Sevilla se abrían otras vidas y otros compromisos.

En su familia, esta historia es una herida sin cerrar…

En mi familia la muerte por fusilamiento de mi abuelo fue una tragedia personal y familiar. Fue tan tremenda esta muerte que nunca se ha olvidado, ha permanecido en la memoria de mi familia. Tanto que después del tiempo transcurrido aún no se ha podido realizar el duelo por la muerte de mi abuelo. Mi madre me decía: “Cuando encuentres los huesesitos de tu abuelo, tráetelo al cementerio de Almonte. Necesito un lugar donde poder llevarle unas flores y estar cerca de él”.

Mi madre en la actualidad tiene 86 años, con un Alzheimer muy avanzado y fuera de la realidad. Ya no tiene conciencia de su memoria ni de la realidad que le envuelve. No puede sentir ni vivir el recuerdo ni de ella misma.

Usted lo tuvo claro…

En realidad me fui clarificando con el tiempo, cuando empecé a preguntar y ver que no había respuestas convincentes. Cuando interioricé la tragedia de mi familia, que la había vivido y sentido de forma casi oculta, no lo tuve claro hasta que no tomé conciencia de la parte tan importante que habían destrozado de nuestra vida. Una herida abierta y sangrante de mi familia, que después del tiempo transcurrido no acabada de curar. Mi lucha empezó ya de mayor.


La película Rocío (1978), de Fernando Ruiz Vergara, contiene acusaciones muy duras contra la derecha de Almonte…

Casualmente hace unos días asistí a la presentación de El Caso Rocío, un documental que cuenta todos los avatares de la película Rocío. La Asociación Memoria Histórica y Justicia (AMHyJ) de Andalucía, en las jornadas anuales celebradas en Huelva en 2004, la iniciamos con la película y con una conferencia de su director, Fernando Ruiz Vergara, a quien homenajeamos. El anuncio de la proyección de la película generó un gran debate público y mediático. La familia Reales, de Almonte, mandó un fax a la sede central de El Monte [hoy Cajasol-La Caixa], lugar donde celebrábamos las jornadas, impidiendo que se pusiera la película completa. Al final pusimos la película censurada.

Se pretendía que fuera un homenaje a las víctimas de Almonte. Había pasado mucho tiempo ya, pero la prensa de derecha estuvo muy activa en esos días. Fue masiva la asistencia y estuvo magnífica la conferencia de Ruiz Vergara. Como conclusiones de aquellas jornadas recogimos la revisión de la sentencia. Se lo comunicamos a la entonces consejera de Justicia y Administración Pública [María José López González], comprometiéndose ésta a estudiar y revisar el tema. No se ha revisado.

Dignificación en Cazalla: 109 fusilados. 
Te cuento esto porque, después de tantos años, todavía la película sigue censurada, convirtiéndose en una de las pocas películas censuradas durante la Transición. Aún hoy es emocionante verla y comprobar la tragedia de un pueblo como el de Almonte, donde fueron fusilados más de 100 personas. Muchas de ellas siguen hoy desaparecidas en fosas comunes.

Pienso que tiene un gran valor antropológico y que lo que más afectó a determinados sectores de la derecha de Almonte fue la conexión que establece la película entre los fusilamientos del 36, el ejercicio del poder y la romería de El Rocío.

¿Qué pasó en Almonte en 1932? (El mismo año en que el general Sanjurjo intentó aniquilar la II República…)

Detrás de este suceso subyace un problema agrario y de distribución de los montes de propios y las tierras del municipio. Este suceso fue consecuencia de la retirada de los azulejos de las imágenes de la Virgen del Rocío y del Sagrado Corazón de Jesús en el salón de plenos del ayuntamiento de Almonte. La decisión del Pleno de quitar los azulejos obedeció a una orden gubernamental, que respondía a la nueva Constitución Republicana, donde se contemplaba la laicidad del Estado en su artículo 27.

La decisión de la retirada del cuadro de cerámica de la virgen se remonta a octubre de 1931, aunque la retirada de los azulejos no se produce hasta el 28 de febrero del 32. Esto produjo un gran alboroto en el pueblo y casi de forma inmediata se orquestaron los movimientos de los almonteños y almonteñas en contra de la medida, para lo que se congregaron en la plaza, perfectamente dirigidos por las “derechas” del municipio.

Después del calentamiento en la plaza, los vecinos recorrieron las calles en dirección a las casas de los concejales que formaban la corporación municipal de las que sustrajeron sus insignias y los retratos de la Virgen, colocándolos en las rejas de entrada al Ayuntamiento. También acudieron a la casa del alcalde, Don Francisco Villarán, para protestarle por la decisión tomada. Además, el párroco de la localidad, Francisco del Valle, fue conducido a hombros por el pueblo hasta el ayuntamiento para dirigirse a los asistentes, a los que invitó a asistir al Santo Rosario aquella noche en desagravio de los hechos.

El concejal Francisco Acevedo Salguero y el guardia municipal José Larios Ramírez fueron agredidos por parte de los exaltados. Según se recoge en la sanción del Gobernador Civil, fue por la forma inadecuada y despectiva en la que el concejal entregó su cuadro a los manifestantes. Al final, el municipal y el concejal fueron agredidos por los manifestantes.

Otro hecho insólito fue la decisión de traer desde El Rocío a la Virgen el día 3 de marzo de 1932, con una lluvia torrencial, considerando este traslado como un acto de desagravio. Se abrieron las bodegas de algunos de los señores del pueblo para repartir vino a las gentes, según la costumbre. A primeros de marzo, el gobernador civil de Huelva obligó a poner los cuadros retirados. La Virgen permaneció en Almonte hasta el 5 de mayo, regresando a la aldea de El Rocío para la celebración de la romería anual, el Rocío Grande.

Estos sucesos llegaron a tener una repercusión importante en la prensa católica de la época, desde la que jaleaban todo tipo de acciones: El diario ultraderechista La Unión, ABC y El Correo de Andalucía. Aunque realmente el germen de estos episodios fue económico y político, y no religioso. Lo que sucedió fue la manipulación del sentimiento de la gente noble de Almonte por parte de los sectores más reaccionarios del municipio.

Si se habla claro de algunas cosas y de algunos nombres que se sugieren en el documental “Rocío” ¿se pueden tener problemas hoy día en Almonte?

Hoy día las cosas han cambiado, aunque es cierto que determinadas familias aún tienen el control de estructuras de poder escasamente democratizadas. En este tema de las víctimas del franquismo hay todavía mucho miedo y cierto tabú. La derecha del país tiene un discurso guerracivilista. No hay nada más que ver algunos programas de televisión en los que demandan su verdad y sus víctimas y critican el trabajo de las víctimas del franquismo. Es una realidad que cada día vivimos los responsables de la memoria. En sucesivas órdenes franquistas desde 1939, recién acabada la guerra, la derecha empieza a dignificar a los suyos, con exhumaciones, inhumaciones, adjudicaciones de estancos y puestos de trabajo a los suyos.

Diez años en la presidencia de la AMHyJA

Reunión con el Ayto de Cazalla y AMHYJA
¿Qué balance hace de esta etapa?

Llevo diez años de presidente de la AMHyJA y para mí es un gran honor y un reto permanente dirigir una asociación tan activa. Cuando nos constituimos no pensábamos que íbamos a conseguir los objetivos que hoy hemos alcanzado. El balance es muy positivo, aunque tenemos muchos retos y mucho trabajo por hacer. El apoyo del Estado ha sido nulo y la derecha de este país ha puesto muchas trabas y zancadillas a la memoria. “Nosotros abríamos heridas”, aunque los suyos estaban bien enterrados y bien dignificados. El apoyo de los diferentes gobiernos ha sido variable, desde la cerrazón de la derecha hasta la acción de una izquierda poco convencida.



¿Qué ha supuesto la llegada del PP a La Moncloa en el terreno de la memoria histórica?

La paralización de la memoria: han dejado de dar subvenciones, con la excusa de la crisis, aunque al Valle de los Caídos y a la iglesia de la Macarena sí le han dado dinero. Han suprimido la Oficina de Apoyo a las Víctimas; se han opuesto a todas las medidas de recuperación de la memoria; han mentido a la ONU y a la juez argentina que juzga a los crímenes del franquismo. Han buscado la apariencia, pero se les ve el plumero.

¿La Junta de Andalucía mantiene sus apoyos?

Rafael López  Cazalla de la Sierra. Diciembre de 2013.
Bueno, la Junta a través del Comisario de la Memoria en su día y a través de la Dirección General de Memoria Democrática es cierto que ha tomado medidas importantes. Hay que recordar que el Decreto 334/2003 de 2 de diciembre fue pionero en este tema, marcó la política de memoria de la Junta de Andalucía y sirvió de base para otras comunidades.

A mí me hubiera gustado una implicación más activa, no solo de la Junta, sino del PSOE e IU. La memoria no es de los familiares, las víctimas que están en las fosas y en las cunetas no son solo nuestras. En el informe del 15 de noviembre de 2013, el Grupo de Desapariciones Forzadas de la ONU nos ha dado la razón: es el Estado el que tiene que hacer el trabajo de recuperación de la memoria, y, además, debe exhumar las fosas, dignificar los enterramientos, enjuiciar a los culpables, etc. La ONU considera dos cosas muy importantes para nosotros: la imprescriptibilidad de los delitos y que no se puede argumentar con la Ley de Amnistía de 1977 como parapeto y excusa para no juzgar a los culpables.

También coordina el grupo de trabajo de memoria histórica del PSOE de Huelva y la asociación onubense para la recuperación de la memoria histórica. Balance y próximos objetivos….

Fue una agradable sorpresa que me propusieran para este trabajo. Es cierto que el grupo lleva poco tiempo trabajando pero creo que hemos impregnado al PSOE actual de memoria. Somos un grupo activo y convencido que queremos que las políticas de memoria formen parte del día a día del gobierno andaluz.

Es positivo el trabajo que llevamos. Nos hemos reunido varias veces y tenemos por delante bastantes cosas: 5 jornadas comarcales, una página web de la memoria de Huelva y colaborar con la AMHyJA en la exhumación de Encinasola y otras que se puedan plantear.

Para este impulso hemos tenido la colaboración de la Diputación Provincial, con la que hemos firmado un convenio de colaboración importante. Además, todas las asociaciones memorialistas de Huelva han recibido este año la Medalla de Oro de la Provincia, todo un lujo. Es un signo de apoyo al trabajo que venimos haciendo los familiares y las asociaciones.

Como colofón añado: Mi abuelo Isidro y tantas personas siguen en fosas comunes, y muchos ayuntamientos de diferentes signos no han actuado, no han querido saber nada de la recuperación de las víctimas, aunque hoy tenemos la satisfacción del informe de la ONU que nos da la razón, y de las acciones de los jueces argentinos, que están enmendando la plana al gobierno de España y al Tribunal Supremo.


MEMORIA DE HUELVA; ENTREVISTA DE JESÚS CHACON A RAFAEL LÓPEZ
Cuadernos de anotaciones de Ruiz Vergara, publicados por Francisco Espinosa. Documentos históricos.


¿Buscando los huesos de mi abuelo, después de 87 años en una fosa común?

  Mi abuelo Isidro nació en Sena de Luna (León) y fue asesinado en Hinojos (tapias del cementerio) el 4 de septiembre del 1936 en aplicación...