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domingo, 20 de febrero de 2011

RECONOCIMIENTO DE ASESINATO Y DESAPARICIÓN FORZADA

Me costó dos años que el Juzgado de la Palma me hiciera llegar el expediente de Inscripción fuera de plazo de mi abuelo Isidro, que en el año 1954 solicitó mi abuela María Vargas de la Torre, Mariquita la Chichara, como era conocida en el Rocío. Con este expediente y según consta en los papeles, mi abuelo fue asesinado en Hinojos el 4 de septiembre de 1936, y está enterrado en una fosa común en el cementerio.

Hasta la fecha, después de haber escrito al alcalde de Hinojos, Manuel Naranjo, de IU y antiguo compañero de Instituto y al Defensor del Pueblo, el señor Chamizo, que tiene montada una impresionante oficina burocrática, pero con este tema de la Memoria, no se ha implicado nada. Ha abandonado a las víctimas y a sus familiares. Este "cura" sabe bien donde no meterse. La defensa que ha hecho de estos casos ha sido nula. Se han pasado la pelota de unos a otros, y han jugado con nuestros sentimientos; no hemos conseguido dignificar el enterramiento de mi abuelo, sacarlo de la fosa común y llevarlo al cementerio de su pueblo. Es un deseo de mi madre. 

El viernes mandé al Ministro de Justicia, la documentación acreditativa del fusilamiento de mi abuelo, para que tenga a bien a hacerme llegar un Documento, que aunque no tenga ningún valor actualmente, podré utilizarlo en mi objetivo de Reconocimiento y Justicia, de los fusilados durante la Guerra civil y el franquismo.

Me impresiona, me duele y me indigna, que este Gobierno no asuma una política de Memoria. Es una pena asistir a la descomposición de algunos políticos. Este no fue el motivo de la lucha de tantos demócratas que perdieron su vida.
Les debemos la DEMOCRACIA. Seguiremos luchando por sus objetivos y sus ideales.

Rafael López

TODAVÍA EN LA FOSA

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